Diario Informacion, 10 de mayo de 2001

LUCHA POR LA LIBERTAD EN UN PAÍS FUNDAMENTALISTA

Una dura resistencia


La representante de la Asociación de Mujeres Revolucionarias de Afganistán alertó ayer en Alicante del aumento de suicidios femeninos en su país por la represión del régimen talibán

JUAN ANTONIO GIMÉNEZ


Sabira Mateen
Sabira Mateen posa de espaldas para ocultar su rostro ante el temor de represalias, ayer tras su paso por la Universidad de Alicante - CARRATALÁ

Estudiar, trabajar o salir a la calle solas, son sólo algunas de las prohibiciones a las que son sometidas las mujeres afganas. Una portavoz de la Asociación de Mujeres Revolucionaria de Afganistán, describió ayer esta situación en la última jornada del II Congreso Internacional de Estudios sobre la Mujer celebrado esta semana en la Universidad de Alicante.

La comunidad internacional alzaba el grito al cielo recientemente por la destrucción de estatuas budistas a manos del régimen fundamentalista islámico de los talibanes. Sin embargo, tan sólo unos días antes, este mismo grupo integrista perpetró en Afganistán una masacre en la que murieron cerca de 400 personas sin que apenas se oyera protesta alguna. Son contradicciones que no acierta a comprender Sabira Mateen, falsa identidad de la representante de la Asociación de Mujeres Revolucionarias de Afganistán (RAWA) que ayer participó en el II Congreso Internacional de Estudios sobre la Mujer, celebrado este año en el campus de Alicante.

Sabira Mateen relató ayer el drama de los diez millones de mujeres que viven en Afganistán bajo el régimen talibán. La joven señaló que «desde la llegada al poder de los talibanes en 1997 la mujer perdió todos sus derechos, dejó de ser considerada un ser humano». Así, Mateen explicó que «se nos prohíbe ir al colegio, estudiar, ir al médico o hacer la compra solas, y se nos insulta por razones triviales». Esta represión ha originado, según la representante de RAWA, que «un 95 por ciento de las mujeres de mi país sufra problemas psicológicos», una circunstancia que está desembocando en «un preocupante aumento del número de suicidios», apuntó Mateen.

La prohibición de salir de sus casas solas o de trabajar ha ocasionado que muchas mujeres, sobre todo las viudas o las que no tienen esposo, «pierdan la posibilidad de ganarse la vida y acaben mendigando o prostituyéndose», aseguró la portavoz de la asociación.

Sabira Mateen manifestó que el problema en Afganistán «no es religioso, sino de mentalidad». Así, la joven señaló como ejemplo que no está en contra del uso de la burka, «sino de su imposición».

RAWA se constituyó en 1977, antes de la ocupación soviética de Afganistán y desde entonces es la única asociación activa que lucha en contra del fundamentalismo. Alrededor de dos mil mujeres integran esta asociación que reivindica sus derechos y la democratización del país. Se trata, lógicamente, de una entidad clandestina que promueve trabajos de alfabetización y educación femenina, además de talleres para que la mujer pueda desarrollar su propio medio de subsistencia. Todo ello, «para convencerlas de que podemos y debemos resistirnos a esta represión», dijo Mateen, quien admitió la colaboración de la asociación «en puntos muy específicos» con «algunos grupos de izquierda del país».

La representante de este colectivo, que está dando a conocer sus problemas por diversos países, considera que «mientras estén los talibanes en el poder es difícil que cambie la situación de las mujeres», por lo que solicitó ayer de nuevo en Alicante la intervención en Afganistán de «las fuerzas de paz internacionales para desarmar a los bandos en lucha». Al mismo tiempo, se mostró partidaria del regreso del antiguo rey de Afganistán, quien, según ella, «apuesta por iniciar un proceso democrático».

La joven afgana arremetió contra la comunidad internacional por «no haber tomado ninguna decisión fundamental para presionar a los países que colaboran con Afganistán», y añadió que también «debería reconocer a todas las facciones del fundamentalismo como fuerzas que luchan contra la democracia». En este sentido, Mateen expuso que la Unión Europea «debería disculparse por haber invitado a un criminal como Ahmed Sha Masud, opositor al régimen talibán aunque también integrista, a visitar Francia». «De lo contrario, ÐconcluyóÐ cometerá el mismo error que Estados Unidos cuando en su día apoyó el fundamentalismo talibán».

AMENAZAS

La joven no puede dar su verdadero nombre ni mostrar su cara para evitar represalias

Los congresistas han remitido un informe a las diputadas de las Cortes Generales y del Parlamento Europeo

Sabira Mateen compareció ante los medios de comunicación ocultando su rostro y su verdadero nombre ya que, por su cargo y por sus reivindicaciones, la difusión de su verdadera identidad pondría en peligro su vida. Los talibanes son la milicia de rigoristas islámicos que en 1996 tomaron Kabul y que hoy controlan el noventa por ciento del territorio afgano, si bien actualmente luchan por desalojar a la alianza del norte de Ahmed Sha Masud, también de ideología fundamentalista....

El Congreso Internacional de la Mujer del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad de Alicante clausuró ayer sus jornadas con la elaboración de un documento conjunto de todos los asistentes con el objetivo de hacer llegar a las diputadas españolas de las Cortes Generales y del Parlamento Europeo una propuesta para que la UE acepte como interlocutor a la asociación de mujeres afganas Revolutionary Association of the Women of Afganistan (RAWA).

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